5.7—Los genes Bt no se desplazan desde las plantas a la bacteria


Los genes Bt no se transfieren a la bacteria intestinal.

Vease alegatos falsos de La Ruleta Genética al final de la página.

Análisis de la comunidad experta científica

La proteína BT es un repelente biológico específico de insectos que se usa extensamente en la agricultura orgánica (Zehnder et al 2007) y en cultivos GM protegidos contra insectos. Ya hemos abordado el tema de la inocuidad de esta proteína en la sección 3.3, y la inocuidad de la proteína Bt. Durante los últimos 50 años, se le ha aplicado aspersión a cultivos con la proteína Bt con un excelente historial de uso seguro. El bacterium que produce la proteína BtBacillus thuringiensis se encuentra frecuentemente en frutas y vegetales  frescos. Los seres humanos están constantemente expuestos al Bt. Ni esta bacteria ni sus parientes cercanos colonizan el intestino de forma permanente. La producción de la proteína Bt por otra bacteria en el intestino, tal como postula La Ruleta Genética, hace del Bt un competidor inadecuado en comparación con otros microorganismos. Es difícil imaginar cómo el escenario que presenta Smith pudiera ocurrir y causar daño. Con respecto a los peligros del Bt, la agricultura orgánica es más propensa a producir resultados adversos que la biotecnología debido a que los agricultores orgánicos usan bacteria viva productora de Bt en sus cultivos.  Dicha bacteria podría sobrevivir brevemente en el intestino. En los cultivos genéticamente modificados, el gen Bt ha sido eliminado de la bacteria y ha perdido cualquier método válido de persistir en el intestino.

1. La bacteria que porta el gen Bt ya existe.

La abreviatura Bt se refiere a Bacillus thuringiensis, un agente microbiológico cercanamente relacionado a otra bacteria que brevemente prolifera en el intestino pero que no lo coloniza. La Ruleta Genética describe una situación en donde los genes Bt se desplazan desde la planta hacia el intestino, algo mucho menos probable que el desplazamiento de los genes Bt naturales a la flora bacteriana intestinal. A pesar de que los agricultores orgánicos utilizan esta bacteria Bt para control de plagas, lo cual supone la presencia de dicha bacteria en algunos alimentos, no se ha reportado su presencia en el intestino (Frederiksen et al.2006; Wilcks et al. 1998)

2. La Ruleta Genética ignora el riesgo actual de bacteria en la naturaleza productora de Bt.

Este es otro ejemplo de un análisis de riesgo prejuiciado que se observa repetidamente en La Ruleta Genética en donde el riesgo que presentan los genes transgenos se exageran mientras que los riesgos que ya existen en el suministro alimentario se ignoran completamente. La bacteria actual que produce Bt ya está presente en los alimentos. (Frederiksen et al. 2006; Kleter et al. 2005) y podrían fácilmente transferir sus genes a otra bacteria intestinal, tal como la bacteria productora de Bt, los genes se portan en los minicromosomas de los plásmidos que fácilmente son heredados por otros agentes microbianos (Wilcks et al. 1998). Dicho movimiento de genes bacterianos Bt a la bacteria intestinal es mucho menos probable que la transmisión de genes de plantas a bacteria. Además, aun, la bacteria que se reconoce como segura y ampliamente diseminada para promover la salud intestinal, acepta genes de resistencia antibiótica no favorables de otra bacteria en el momento que residen en el intestino (Mater et al. 2008). Es difícil entender el motivo por el cual Smith no comprende los hechos con respecto al movimiento de genes en la bacteria intestinal. Nunca se han observado problemas con la presencia de bacteria productora de Bt en el intestino, sea porque dicha transferencia no ocurre o porque no es dañina o, lo más probable, por ambos motivos. 

3. Las proteínas Bt representarían una carga para la bacteria intestinal.

Los posibles motivos por el cual Bacillus thuringiensis no coloniza el intestino se debe a que la producción de proteínas adicionales es una carga innecesaria para esta bacteria y estarían en desventaja en el ambiente altamente competitivo de crecimiento del canal intestinal. Además, cualquier bacteria que hereda un gen activo Bt tendría menor probabilidad de persistir  en el intestino. Si una bacteria produce una proteína que no tiene utilidad o que no confiere ninguna ventaja selectiva, otorga un costo reproductivo que se convierte en una desventaja selectiva para la bacteria en el intestino. En todo caso, esta bacteria no representaría ningún daño.

Vease también

Section 3.3. Los cultivos Bt no crean alergia ni enfermedad.

Artículo por Atte von Wright: [Texto citado a continuación].

La transmisión de genes para proteínas Bt a la bacteria intestinal: ¿Es una probabilidad? Por Atte von Wright:

El gen Bt se deriva de la bacteria de suelo Bacillus thuringiensis. Esta bacteria codifica una toxina insecticida con múltiples variantes y cada uno tiene una especificidad contra distintos tipos de insectos. Por dicho motivo, las plaguicidas con una base de  B.thuringiensis se han utilizado durante décadas, particularmente por los agricultores de productos orgánicos, debido a que no se consideran plaguicidas químicos (Federici, 2005; Zehnder et al. 2007). Los cultivos transgénicos que portan el gen Bt y expresan la resistencia asociada contra insectos, ha sido uno de los mayores éxitos de la biotecnología vegetal. Esto ha causado que se reduzca el uso de insecticidas y ha propagado efectos beneficiosos para el ambiente (Christou et al. 2006).

Jeffrey Smith ha cuestionado la posibilidad de la transferencia del gen Bt de material vegetal transgénico ingerido a la bacteria intestinal, convirtiéndolos en “fabricas vivientes de plaguicidas”. Tal como ya se mencionó, si se considera la posibilidad de diseminar marcadores de resistencia antibiótica (ver 5.5), dicha transferencia es un evento altamente improbable. Para colocar este riesgo en mejor perspectiva, comparémoslo con la situación que surge por el uso de la bacteria B. thuringiensis que no ha sido genéticamente modificada en las bioplaguicidas. De hecho, B. thuringiensisque es un pariente cercano de B. cereus, una bacteria común de la intoxicación alimentaria.

La principal diferencia es que la mayoría de las cepas de B. thuringiensis portan plásmidos o moléculas de ADN extracromosomáticas autoreplicadoras que codifican la producción de sustancias de insecticidas. Estos plásmidos son auto-transmisibles de un B. thuringiensis a otro (Wilcks et al. 1998) y reflejarían, aun en las condiciones del intestino, el más alto potencial de transmisión de una bacteria a otra. Cabe destacar que la transferencia génica de una bacteria a otra (aun perteneciente a distintas especies) es un fenómeno normal mientras que la transferencia de ADN de las células de la planta a bacteria sería una rara excepción.

El Bacillus thuringiensis se encuentra con frecuencia en los alimentos. En un estudio reciente, (Frederiksen et al. 2006) la bacteria B. thuringiensis natural así como la que se deriva de los bioplaguicias se detectó con regularidad en las frutas y vegetales frescos en los supermercados y comercios. Por ende, los consumidores están constantemente expuestos a un nivel de fondo de B. thuringiensis.  Aunque esta exposición de fondo tiene un alto potencial de diseminar el gen Bt al intestino, ya ocurría antes del uso de bioplaguicidas con una base de B. thuringiensis y la llegada de cultivos Bt.  Pero debido a que esta exposición de fondo no causó que nuestra bacteria intestinal produjera la toxina Bt, entonces el riesgo de que una planta transgénica transfiera un gen a la bacteria intestinal y cause la creación de fábricas de Bt en los intestinos, es mínimo.

Referencias

Christou P, Capell T, Kohli A, Gatehouse JA and Gatehouse AMR (2006). Recent developments and future prospects in insect pest control in transgenic crops. Trends Plant Sci. 11: 302 – 308.

Federici BA (2005). Insecticidal bacteria: An overwhelming success for invertebrate pathology. J Invertebr Pathol 89: 30 -38. “The cloning in 1981 of the first gene encoding a Cry protein led to an explosion of basic and applied research that culminated in new strains of recombinant insecticidal bacteria and, even more importantly, the development, commercialization, and wide-scale deployment of insecticidal transgenic crops based on Cry proteins. This new and environmentally safe technology has revolutionized agricultural pest control, yielding a multibillion dollar industry that is paving the way to new types of plants that will dominate food and fiber production as the 21st century progresses.”

Frederiksen K, Rosenquist H, Jørgensen K and Wilcks A (2006). Occurrence of natural Bacillus thuringiensis contaminants and residues of Bacillus thuringiensis-based insecticides on fresh fruits and vegetables. Appl Environ Microbiol. 72: 3435 – 3440.

Kleter GA, Peijnenburg AA and Aarts HJ (2005). Health considerations regarding horizontal transfer of microbial transgenes present in genetically modified crops. J Biomed Biotechnol.2005(4):326-52.

Mater DD Langella P, Corthier G, and Flores MJ (2008). A probiotic Lactobacillus strain can acquire vancomycin resistance during digestive transit in mice. J Mol Microbiol Biotechnol. 14(1-3):123-7. Bacteria are used to promote health even except genes from other bacteria when they are living in the gut wall

Wilcks A, Jayaswal N, Lereclus D and Andrup L (1998). Characterization of plasmid pAW63, a second self transmissible plasmid in Bacillus thuringiensis subsp. kurstaki HD 73. Microbiology 144, 1263-1270.

Zehnder GF, Gurr GM, Kühne S, Wade MR, Wratten SD and Wyss E (2007). Arthropod pest management in organic crops. Annu Rev Entomol. 52: 57-80

La Ruleta Genética falsamente alega:

1. La transferencia del transgen Bt podría causar que nuestra flora intestinal produzca la toxina Bt.

2. La cantidad de bacteria intestinal que produce Bt podría aumentar a través del tiempo con un aumento en la exposición a los cultivos Bt y a través de la presión selectiva.

3. Debido a que la toxina Bt se ha asociado con las respuestas inmunes y células dañadas en los intestinos de los animales, la exposición a largo plazo podría causar problemas significativos de salud.

La Ruleta Genética especula que los transgenes en los alimentos que codifican la proteína Bt podrían transferirse a la bacteria intestinal y podría permanentemente producir esta proteína Bt en el intestino.

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